Borges y el judaísmo

03/Sep/2018

Enlace Judío México- por Perla Schwartz

Borges y el judaísmo

Para Borges la literatura debería erigirse
como la historia del espíritu, puesto que el gran libro es el que trasciende a
los creadores. La escritura literaria es ante todo la Escritura. La creación es
un hecho sagrado, todo su planteamiento procede desde un punto de vista
hebraico.
Las conexiones de Borges con el judaísmo
son sumamente complejas. Lo mismo hay referencia en el contenido como en la
estructura de varios de sus textos. El 1969 tras su visita a Israel, él
declaró: “…Pasé diez días muy emocionantes entre Tel Aviv y Jerusalén,.. Volví
con la convicción de haber estado en la más antigua y joven de las naciones, de
haber venido de una tierra viva, alerta, a un rincón medio dormido del mundo.”
Durante la Guerra de los Seis Días, Borges
tomó partido por Israel fascinado por el carácter épico de la contienda
emprendido por la joven nación. Ante los bríos de una tierra efervescente en
nuevos proyectos.
Su entusiasmo por el aguerrido Israel lo
llevó a escribir dos poemas.
Leemos en el primero de ellos: “¿Quién me
dirá si estás en el perdido/ Laberinto de ríos seculares/ De mi sangre Israel?
/… Salve Israel que guardas la muralla / de Dios en la pasión de tu batalla.”
(“A Israel 1967):
Al ser vencedor Israel, Borges le dedica un
nuevo poema, en el cual leemos: “Un hombre condenado a ser el escarnio /la
abominación, el judío, / un hombre lapidado, incendiado, / y ahogado en cámaras
letales/ un hombre que se obstina en ser inmortal/ y que ahora ha vuelto a su
batalla / a la violenta luz de la victoria.”
Asimismo, hay que destacar que el prolífico
escritor argentino cultivó la amistad con varios judíos; por ejemplo su amistad
con Bernardo Ezequiel Koremblit hizo que acostumbrara a trabajar casi dos años
en la sede de la Sociedad Hebraica Argentina. Solía llegar a las 3 de las
tarde, para dictar, escuchar lecturas, preparar conferencias, artículos y
libros, marchándose invariablemente a las seis de la tarde.
Además Borges siempre afirmó que había un
lazo estrecho entre la literatura occidental y la cultura hebraica. Fue
ferviente admirador de Gershom Sholem el gran estudioso de la Cábala, doctrina
a la que dedica una de sus conferencias de “7 noches”, destacando su tarea
infinita de develar el secreto cósmico.
Mientras que en su cuento “La muerte y la
brújula”, su protagonista el detective Lonrot está imbuido en estudios de la
Cábala. Y busca indagar el motivo de tres asesinatos.
En este breve recuento de la relación de
Borges con el judaísmo no podemos dejar de mencionar su poema “El golem”, donde
la creación es asociada al carácter simbólico de la escritura. Y su
protagonista es el hombre que sueña, que a su vez ha sido soñado por otro.
Leemos: ¿Por qué di en agregar a la
infinita / serie un símbolo más?/ ¿Por qué a la vana madeja que en lo eterno se
devana / di otra causa, otro efecto y otra cuita?”
En suma leer a Borges es un auténtico
deleite por su erudición y por relaciones tan apasionantes como las que
mantiene con el judaísmo.